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La afirmación del estilo
Maillol renuncia a hacer escultura narrativa, es decir, a dotarla de un mensaje histórico, literario o religioso. Sus Venus y sus bañistas son sorprendidas en posturas sencillas, en las que la perfección de las formas y el extraordinario equilibrio de las proporciones devienen el verdadero tema. Es justamente su concepción arquitectónica de la escultura lo que le permite, cualquiera que sea la escala, preservar en todo momento la armonía de las proporciones.
Al contemplar Mediterráneo, André Gide escribe en el año 1905: «Maillol acaba de introducir el silencio en escultura.» Maillol opera una fractura definitiva entre el antiguo concepto de la escultura y una nueva visión del arte que se basa en la depuración y la simplificación. De esa fractura nace el arte moderno en estatuaria, y Maillol se erige en uno de sus máximos referentes.
La noche, 1909
Bronce, 18 x 12 x 14,5 cm
Alexis Rudier, prueba de artista
Fondation Dina Vierny-Musée Maillol, París