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Los años treinta y cuarenta  

En 1934 Maillol conoce a una muchacha muy joven, que le impresiona profundamente porque guarda una gran semejanza con una de sus obras: Dina Vierny acaba de entrar en la vida de Maillol, y se convertirá en su principal modelo durante el decenio siguiente. Será a la vez musa, interlocutora, colaboradora, y también un revulsivo que le permite emprender una nueva etapa en su escultura monumental, y reanudar al mismo tiempo la actividad de pintor.

Entre la tensión de La Acción encadenada (1905) y la dulzura de Armonía (1940-1944), Maillol imaginó un sinfín de variaciones en torno a un solo motivo —el cuerpo de la mujer— que le llevaron a fundar una nueva estética de la figura humana en el instante mismo en que el arte moderno la estaba aboliendo. 






Las dos Dina o Dos muchachas a la orilla del río, 1939
Óleo sobre tela, 130 x 98 cm
Colección Dina Vierny, París


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